El peligro de automedicarse - Jubilaciones

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El peligro de automedicarse

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Automedicarse sin consejo médico es un peligro que puede traer diversos problemas.

Es un error muy frecuente no acudir a un profesional en casos de enfermedades comunes como el constipado.

En las farmacias y cada vez en más supermercados se pueden dispensar medicamentos sin necesidad de receta alguna, los llamados "medicamentos sin receta", cuya lista, pese a la demanda de los farmaceuticos no se revisa desde 1985.

Como están al alcance de cualquiera es por lo que hay que tener en cuenta sus riesgos. 

Por ejemplo, suministrarse antibióticos cuando en realidad no harían falta, hace que nuestro organismo genere cepas bacterianas resistentes a ese antibiótico, o lo que es lo mismo: que disminuya su efectividad, lo cual sería un grave inconveniente cuando de verdad hiciese falta. 

Además, como pacientes no tenemos los suficientes conocimientos para entender los prospectos de los medicamentos y podemos causarnos interacciones, efectos secundarios o incluso intoxicaciones.

Ningún familiar o amigo puede recomendarnos medicamentos. aunque a ellos les haya ido muy bien, porque puede que con nosotrosno sólo no sean efectivos sino que nos productan algún perjuicio.

Tampoco conviene dejarse llevar por la publicidad. La presencia en medios de promesas de curas rápidas contra todo tipo de males, soluciones milagrosas en muchos casos, es un peligroso reclamo.

No consultar con el médico antes de tomar fármacos causa alrededor de 10.000 muertes al año, y aún así, casi la mitad de la población toma medicamentos de manera incorrecta.

Muchas veces el miedo a no caer enfermo a nuestra edad lleva a cometer este tipo de insensateces que son peores que la enfermedad en sí.

Y esque no hace falta que nos quedemos de brazos cruzados ante, por ejemplo, un resfriado: tomar abundantes líquidos, arroparse contra el frío, descansar, no hacer excesos... son maneras 100% efectivas y sin efectos secundarios de combatir un constipado.

Además, sobra decir que hay que tener el mismo cuidad con nosotros mismos que nuestro entorno.

Jamás recomendaremos un medicamento que nos recetó el médico, porque en ese caso, el consejo correcto es que vaya al médico como hicimos nosotros.

Nunca daremos fármacos sin conocimiento a nuestros familiares, especialmente a niños y embarazadas.

En definitiva, no asumiremos riesgos que no nos corresponden;

Confía en tu médico o farmacéutico.
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